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viernes, 23 de octubre de 2015

La carta de Colón

Columbus letter Spanish text.jpg
Disponible bajo la licencia
 Dominio público vía Wikimedia Commons.

La carta que Cristobal Colón escribió a los Reyes Católicos desde Lisboa, en marzo de 1493  fue impresa con rapidez para difundirse por toda Europa. La traducción realizada por Leandro Cosco el 20 de abril de 1493, destacaba que la gloria del descubrimiento de aquellas tierras fue de Fernando el Católico y de Gabriel Sánchez, tesorero general de Aragón. Las versiones castellanas de la traducción otorgaban el papel a ambos monarcas.

Con más detalle, en 1493 apareció una carta de Cristóbal Colón dirigida al "escribano de ración", Luis de Santángel. La carta está escrita en castellano, datada en 15 de febrero y posdatada en Lisboa a 14 de marzo de ese mismo año. Impresa en la ciudad de Barcelona en el taller de Pere Posa. De hecho el único ejemplar se conserva en la  Biblioteca Pública de Nueva York.

La carta debió de llegar a Roma rápidamente porque se tiene noticia de ella allí el 18 de abril de 1493. Pronto apareció publicada en esa ciudad una versión en latín de la carta, traducida por Leandro Cosco el 29 de abril. Este texto presenta, sin embargo, algunas diferencias con el impreso en Barcelona, empezando por el destinatario que es el tesorero real Gabriel Sánchez (llamado erróneamente Raphael Sanxis en la mayoría de las ediciones). La versión en latín alcanzó gran popularidad en Europa y fue reimpresa numerosas veces: 2 en Roma, 1 en Amberes, 1 en Basilea y 3 en París. Se hicieron también traducciones a otras lenguas: italiano (en verso, Roma, 15 de junio de 1493) y alemán (Estrasburgo, 1497). En 1497 se realizó una nueva edición de la versión castellana en Valladolid.


Para saber más:

  • Carta de Colón al escribano de ración (impreso)

domingo, 27 de septiembre de 2015

Inés de Suarez o Inés del alma mía

Ines de Suarez.jpg
Disponible bajo la licencia Dominio público 

Inés de Suárez ha pasado a la historia como una de las fundadoras de Chile junto al conquistador Pedro de Valdívia. Inés de Suarez nació en la ciudad extremeña de Plasencia en el año 1507. En 1526 se casó por primera vez con Juan de Málaga. Su esposo partió rumbó al nuevo continente donde permaneció casi diez años. Inés tuvo que esperar hasta que en 1537 consiguió una licencia real para viajar a América en busca de su marido. A su llegada a tierras americanas, Inés conoció la noticia del fallecimiento de su esposo en la Batalla de las Salinas, un conflicto que enfrentó a los conquistadores Pizarro y Almagro por el dominio de la ciudad de Cuzco. Joven y viuda, en una tierra desconocida, se encontró con unas tierras heredadas de su esposo. Conoció a Pedro de Valdivia. Les unió una estrecha amistad que acabó por convertirse incluso en amante de éste. 


En el año 1539 Pedro de Valdivia inició la expedición hacia Chile. Inés autorizada por Francisco Pizarro se incorporó a la expedición. Inés viajaría como sirvienta de Pedro de Valdivia para no escandalizar a la Iglesia. pues Pedro estaba casado con Marina Ortiz de Gaete Inés durante la expedición se encargaba de asistir a los heridos aunque también luchaba si la situación lo precisaba. Cuentan las crónicas que fue ella quién planteó a los conquistadores españoles decapitar a siete caciques que habían conseguido capturar y utilizar sus cabezas a los enemigos para amedrentar sus ánimos. Uno de los actos más crueles de la historia de América. Llegó a ejecutar su plan con sus propias manos. Teniendo esta decisión tan cruel el efecto deseado.

La relación sentimental de Inés y Pedro de Valdivia se alargó más de una década. Aunque fue una relación no aceptada. Inés fue obligada a casarse con un hombre de la confianza de Pedro de Valdivia, Rodrigo de Quiroga. A partir de ese momento la vida de Inés cambió por completo. Dedicada a las obras de caridad, murió en 1580.

Una historia así bien merece una buena novela. Y no solo una, varias:

  • En  2006, la escritora chilena Isabel Allende publicó la novela Inés del alma mía sobre la figura de Inés de Suárez.
  • Otra novela sobre la figura de Inés de Suárez es Ay mamá Inés, escrita por Jorge Guzmán.
  • En 1968, Josefina Cruz de Caprile, publicó "La Condoresa", una biografía novelada de Inès Suárez, muy poco conocida.
  • En 1964 se editó la novela histórica "INÉS...y las raíces en la tierra", de María Correa M. 



Para saber más:

miércoles, 23 de septiembre de 2015

El tesoro de Cortés y los Piratas del Caribe




El cine de aventuras suele ir de la mano de la historia y la literatura. Se sabe que el cine muchas veces manipula la historia a su antojo. Guiones para películas espectaculares, donde los protagonistas son ficticios o donde la realidad no se asemeja a los hechos ni por asomo. La búsqueda de un objeto o tesoro se suele convertir en el eje de la trama. Ejemplos hay miles. Una de la películas de aventuras más taquilleras de los últimos años, Los piratas del Caribe: La maldición de la perla negra, habla de un conjuro sobre la tripulación de la Perla Negra. Un conjuro que los condena a vivir eternamente y a transformarse cada noche en esqueletos vivientes. El conjuro sólo puede romperse si devuelven una pieza de oro azteca (tesoro de Cortés) y saldan una deuda de sangre.
 
El dialogo del capitán Barbosa y la Stra. Turner en la película:

"Esto es oro azteca, una de las 882 piezas idénticas que le entregaron a Cortés en un arca de piedra. Monedas manchadas de sangre destinadas a detener la matanza que infringía con sus ejércitos. Pero la codicia de Cortes era insaciable, y así los dioses paganos echaron sobre el oro una terrible maldición. Cualquier mortal que sacara una sola pieza del arca de piedra seria castigado para toda la eternidad."
¿Qué hay de cierto sobre la maldición del oro de Cortés mencionado en la película?

Constatado nada. Ya se sabe, es un guión de película de aventuras. El tesoro de Moctezuma que Cortés y sus hombres tan ansiosamente buscaban, si hacemos caso de las crónicas que narran el descubrimiento de América, nunca fue hallado. Cortés sin embargo si recibió presentes y motines de guerra tras sus conquistas.

Si se tiene constancia de la primera "gran acción pirata" registrada en 1521, cuando Jean Florín se apoderó, cerca de las islas Azores, del llamado "tesoro azteca de Moctezuma", enviado por Hernán Cortés desde México hacia España. Jean Florín era corsario del armador y pirata Jean d’Ango, que a su vez rendía cuentas ante el rey de Francia Francisco I. 


A la altura del Cabo de San Vicente atacó a tres carabelas que transportaban el llamado Tesoro de Moctezuma. Se trataba del quinto del rey (tributo real en el botín de guerra) reunido tras la batalla de Otumba: 44979 pesos de oro, 3689 pesos de oro bajo, 35 marcos, 5 onzas de plata (8139kg), rodelas, máscaras, collares, brazaletes, vasos, jade, perlas, huesos de "gigantes" (posibles restos arqueológicos), tres jaguares vivos y varias aves. Dicho tesoro se embarca en tres pequeñas carabelas bajo la responsabilidad de los capitanes Alonso Dávila y Antonio de Quiñones, que zarpan de San Juan de Ulúa rumbo a España haciendo escala en las islas Azores. Es cierto que el famoso tesoro de los aztecas parece maldito desde que lo embarcaron: Alderete, tesorero de Cortés, enferma y muere en la travesía y los jaguares se liberan y atacan a los marineros, teniendo que ser sacrificados. Antonio de Quiñones es asesinado al tomar tierra en la isla Terceira. Es entonces cuando se estima oportuno mantener la vigilancia sobre las carabelas del tesoro debido a la guerra con Francia y la presencia alarmante de corsarios en la zona. Este acto se incluye dentro de la política del rey de Francia, Francisco I, de hostigamiento a la navegación intercontinental al haber quedado fuera del reparto de América por el Papa Alejandro VI. 

El emperador Carlos V estaba ansioso por disponer del tesoro para financiar sus campañas, por ello, en vez de fortalecer y asegurar la flota refugiada en Azores, ordenó que ambas flotas pusieran rumbo a Sanlúcar de Barrameda cuanto antes. A diez leguas del Cabo San Vicente, se avista una flota corsaria compuesta por seis naves de entre 100 y 40 toneladas. La nao y el bergantín escolta se enfrentan a los franceses, pero la carabela evita el combate y se da a la fuga, permitiendo a los franceses saltar sobre el tesoro. Domingo de Amilibia es herido atrozmente, perdiendo dos brazos y a su hijo, y hecho prisionero tras la encarnizada batalla junto a Alonso Dávila. Jean Fleaury, o "Florín" como lo conocerían las crónicas en el futuro, acaba de firmar su sentencia de muerte a la vez que su nombre en letras de oro en los anales de la piratería. Lo que costó mares de sangre y sudor para los conquistadores españoles y el pueblo Azteca pasó de un plumazo a las arcas de un corsario con suerte. El botín más grande capturado en el mar en época alguna supuso el pistoletazo de salida para una nueva era de saqueo y fortunas a costa del imperio más poderoso de la tierra.


Para Saber más

Batalla de Otumba: (Grandes Batallas)


lunes, 24 de agosto de 2015

Velázquez y la orden de Santiago

La famosa obra Las Meninas de Velázquez fue pintada hacia el 1656. Se trata del cuadro más grande pintado por Velázquez, confeccionado sobre tres grandes tiras de lienzo de unas dimensiones totales de 318 cm x 276 cm. El nombre completo del cuadro es "Las Meninas o la familia de Felipe IV". Sin embargo, su nombre sufrió modificaciones a lo largo de los años. En 1666 aparece en el inventario del Alcázar  como Retrato de la señora emperatriz con sus damas y una enana y con éste mismo nombre aparece en los inventarios sucesivos hasta el año 1700. En 1734 como La familia del Señor rey Phelipe Quarto. Y en 1843, en el catálogo del Museo del Prado, redactado por Pedro de Madrazo, aparece por primera vez con el nombre de Las meninas.

Muchos son los enigmas, leyendas y misterios que giran alrededor de esta genial obra. Uno de ellos es la cruz de la orden de Santiago que aparece pintada sobre el pecho del pintor. Fue en 1658 cuando el célebre artista fue propuesto para formar parte de la Orden de Santiago. Para formar parte de dicha orden había que demostrar ascendencia noble y no ser judío ni converso, lo que se conocía como "pureza de sangre". Ingresar en la Orden militar de Santiago no era cosa sencilla. Una investigación estricta concluyó que la procedencia familiar de Velázquez no era adecuada para tan alto honor. Su padre era de ascendencia portuguesa y descendiente de conversos. Además, había de presentarse hidalguía por la sangre, no por privilegio, como muchos adquirían la hidalguía; también demostrar que no se subsistía gracias al trabajo de las manos y que se poseían recursos económicos que liberabasen al aspirante de trabajar para comer. Por todo esto el pintor real tuvo difícil acceso a tal nombramiento. Ante tal impedimento el rey Felipe IV tomó cartas en el asunto, pues mucha era la estima y consideración hacia el pintor, y con ayuda de la intervención del Papa, consiguió que Velázquez entrara en dicha orden meses más tarde, siendo nombrado finalmente en noviembre de 1659. 

La cédula de hidalguía firmada por el Rey recoge :
 

"Por quanto yo hice merced a Don Diego de Silva Velázquez del ávito de la orden de Santiago, y por las informaciones que se an hecho de su calidad en conformidad de lo dispuesto en los establecimientos de la misma orden, se ha averiguado no ser el susodicho noble por línea paterna y materna, y su Santidad ha dispensado para que, sin embargo deste deffecto, pueda recivir el ávito, y porque sería de grande incombiniente que quien le tuviese fuese en ningún tiempo dado por pechero, para escusarle, por esta mi cédula, como Rey y señor natural que no reconozco subperior en lo temporal, de mi propio motuo, cierta ciencia y poderío real y absoluto, hago hidalgo al dicho Don Diego de Silva, tan solamente por la causa referida, y como tal mando goce y le sean guardadas las preheminencias, exsempciones y livertades de que los demás hijos. dalgo suele y deven goçar.

        De Madrid a veinte y ocho de noviembre de mil seiscientos y cincuenta y nueve."
(1)


(1) pàg 151. Gallego, Julián. Diego Velázquez. 1983. Ed. Antrophos. Barcelona

Entonces, si el cuadro fue pintado en 1656, ¿por qué aparece autoretratado Velázquez con la cruz del orden Santiago en el pecho? Existe una leyenda al respecto que pone al propio rey como pintor de dicha cruz,  como homenaje al genial pintor. A fecha de hoy, no sabemos con seguridad quién dio las últimas pinceladas sobre Las Meninas. Con toda probabilidad es que fuera el propio artista quién pintara esa cruz a posteriori. Todo un enigma.


Para saber más:

miércoles, 12 de agosto de 2015

"Bloody Mary", María I Tudor

El Retrato de la reina María Tudor por Antonio Moro (1554).



Pasaron los años y tras haber vivido repudiada por su padre, en 1553  tras la muerte de Eduardo VI, María Tudor fue coronada Reina de Inglaterra a la edad de 37 años. Aquella princesa poco agraciada de la que nadie se había preocupado por casar, se convierte de repente en una gran oportunidad estratégica ante algunos de los más poderosos monarcas europeos. Para la nueva reina el objetivo es contraer matrimonio y procrear un heredero lo antes posible para evitar el acceso al trono de su hermanastra la protestante Isabel (quien todavía era su sucesora según las condiciones del testamento de Enrique VIII). María I rechazó la proposición de Eduardo Courtenay, conde de Devon, ya que tenía las perspectivas de casarse con el entonces príncipe Felipe de España, hijo de su primo Carlos V, el futuro Felipe II de España 11 años menor que ella y viudo desde hacía poco. Parece que tras haber visto el cuadro de cuerpo entero pintado por Tiziano, María declaró haberse enamorado de él. María I disfrutó siempre de una tremenda popularidad entre sus súbditos, especialmente entre la población católica, debida al duro trato que recibió en su juventud. No obstante, su matrimonio con Felipe II no fue bien aceptado. En el contrato de matrimonio se especificaba claramente que Inglaterra no se vería envuelta en las guerras que España emprendiera. Para saber más.

En 1554 Felipe II llegó a Inglaterra acompañado por el duque de Alba y Ruy Gomes da Silva. La ceremonia religiosa se celebró el 25 de julio en la catedral de Winchester. Boda ventajosa para restaurar el predominio imperial sobre la Europa occidental y que permitiría  a Carlos I poner en práctica su tan ansiada abdicación. María I se enamoró perdidamente de Felipe y ansiaba darle un hijo. A los tres meses de matrimonio, María creyó estar embarazada. Cuando en Londres se extendieron los rumores del nacimiento del niño, empezaron las procesiones en agradecimiento por toda la ciudad. Su abdomen aumentó de volumen, pero el parto no llegó. La propia reina se manifestaba así: “Una criatura se ha movido en mi seno”. No tenía menstruación, mostraba el vientre hinchado y sufría mareos. Se anunció el parto para el mes de abril de 1555. Sobrepasado el tiempo del embarazo, los médicos se rindieron ante la evidencia para atribuir el abultamiento del vientre de la reina a una hidropesía, una vulgar retención de líquidos. Se dice que Giovanni Michieli, el embajador veneciano, dijo: "el embarazo terminará en vientos más que en cualquier otra cosa".

Ruy Gómez de Silva, el secretario imperial, escribió al emperador Carlos V: “Aunque su vientre abulta tanto como el de Gutiérrez López, todavía sigo en mis dudas de que esté encinta”.

Era evidente que Felipe II había aceptado su matrimonio como un deber penoso para obedecer a su padre y cumplir la misión de engendrar un heredero. El segundo encuentro de los esposos será breve. En diciembre de ese año, se avisa al Rey del nuevo estado de gestación de su esposa que cuenta ya 42 años. La historia se repite y la hinchazón del vientre de la reina acaba teniendo como causa otra hidropesía.

Durante su vida la reina sufriría dos falsos embarazos, de los que se especuló que podrían ser a causa de la tensión padecida por la responsabilidad y las dificultades de su reinado, pero lo cierto es que empezó a sufrir galactorrea (secreción de leche) y trastornos de visión, lo que ha permitido sospechar de algún trastorno hormonal, debido a un tumor de la glándula hipofisaria. La situación en la que una mujer parece estar en cinta, pierde la menstruación (amenorrea), aumenta el perímetro abdominal, para volver a la normalidad sin parto, es extremadamente rara y se conoce como pseudociesis o embarazo fantasma. Este proceso lo sufren algunas mujeres que tienen gran ansiedad y un gran deseo por tener descendencia.  Felipe II pasaba mucho tiempo en sus dominios europeos. Mientras su mujer permanecía sola en Inglaterra, combatiendo y condenando a la hoguera a protestantes, aconsejada por el obispo fanático católico Bonner, quien le aseguraba que el no quedarse embarazada era un castigo divino debido a su falta de decisión contra los herejes.  

María I de Inglaterra fue conocida como "Bloody Mary" por sus persecuciones sangrientas a protestantes. Desde enero de 1555 hasta pocos días antes de su muerte había llevado a la hoguera a 283 protestantes, aparte de los que murieron en prisión y tuvieron que exiliarse.

Desesperada por la ausencia de su marido, por su deseo de dar a luz un hijo y por un amor no correspondido, María I estaba cada vez más enferma. En marzo de 1557, Felipe volvió a su lado pero sólo para pedirle hombres y dinero para la guerra contra Francia. Tras cuatro meses de estancia, y conseguida la ayuda inglesa, el rey regresó a Flandes. María le despidió entre besos, lágrimas y abrazos haciéndole prometer un pronto regreso. De aquella escena desgarradora nació una canción popular inglesa que dice: “Gentle Prince of Spain / Come, oh, come again…”. Para saber más sobre la canción popular.

Nunca regresó el rey. Lo que no hizo más que incrementar la desesperación de la reina que envió emisarios a Felipe pocas semanas después para anunciarse un nuevo embarazo. Felipe que no lo podía creer, envió al duque de Feria para verificarlo. Este desmintió el rumor y atribuyó esta mentira a la desesperación y enfermedad de la reina. Su malestar siguió empeorándose hasta que Felipe, unas semanas antes de su muerte, envió a un sacerdote para asegurarse de que la reina nombrara a su hermana Isabel como heredera; Felipe pensaba en la posibilidad de casarse con ella. María que pensaba que su marido llegaría detrás del sacerdote, se mejoró unos días. Pero, cuando se dio cuenta que se había equivocado, la depresión empezó a afectar gravemente su salud que fue declinando hasta que falleció sin dejar sucesión en la madrugada del 17 de noviembre de 1558 en el Palacio de St. James a consecuencia posiblemente de un quiste ovárico o de un cáncer uterino. En su testamento solicitó ser enterrada al lado de su madre, pero su petición fue denegada, por lo que fue enterrada en la Abadía de Westminster. Isabel I  y su hermanastra María Tudor ambas hijas de Enrique VIII reposan en esta abadía, en la misma capilla, por cierto, reposan también los restos de María Estuardo, prima de ambas y decapitada por orden de Isabel I. Es curioso que sus tumbas se encuentran dentro de la misma cripta dentro de la Abadía, donde puede leerse la siguiente inscripción: 

"Compañeras ambas en el trono y en la tumba, aquí descansamos dos hermanas, en la esperanza de la Resurrección". 

Para saber más: